Yo siempre he sido un claro defensor de la innovación en casi todas las facetas de la vida. Y aunque es cierto que respeto mucho la expresion "si la receta de la abuela funciona, ¿para qué cambiarla?", he de decir que en el apartado tecnológico y en especial en los videojuegos, valoro mucho la valentía de los desarrolladores.
Uno de los ejemplos de innovación en los videojuegos que recuerdo con cariño fue el desarrollo por parte de Nintendo del Chip Super FX, con el que se desarrolló el más que mítico Starwing, para juegos de Super Nintendo.

Este chip generaba unos gráficos 3D que hoy día pueden parecer muy rudimentarios pero que en la época fue todo un boom tecnológico. En este primer juego nos encarnábamos en la piel de Fox McCloud, que ¡oh, sorpresa! se trata de un zorro que pilota una nave espacial formando equipo con una rana, un conejo y un gallo, todos ellos humanoides, con el fin de proteger la galaxia.
Uno de los ejemplos de innovación en los videojuegos que recuerdo con cariño fue el desarrollo por parte de Nintendo del Chip Super FX, con el que se desarrolló el más que mítico Starwing, para juegos de Super Nintendo.

Este chip generaba unos gráficos 3D que hoy día pueden parecer muy rudimentarios pero que en la época fue todo un boom tecnológico. En este primer juego nos encarnábamos en la piel de Fox McCloud, que ¡oh, sorpresa! se trata de un zorro que pilota una nave espacial formando equipo con una rana, un conejo y un gallo, todos ellos humanoides, con el fin de proteger la galaxia.
