
ICO fue uno de esos títulos que pasó por el catálogo de la 128 bits de Sony sin una gran campaña de publicidad. Tampoco fue un superventas. Sin embargo es uno de esos juegos que, una vez descatalogado, se convierte en valiosa pieza de coleccionismo.
Gráficamente decir que el juego tiene diez años es algo casi insultante, y lo es porque probablemente sea uno de los más bellos juegos que existen para Playstation 2. Es cierto que no llega al nivel de realismo que destilan las consolas de nueva generación, sin embargo es como ver un cuadro en movimiento, algo artístico. Todo cuidado al mínimo detalle. Todo se mueve con suavidad. Un verdadero placer visual.
Como cualquier otro título tiene sus defectos, claro, pero no hay nada que eclipse la sensación que te queda después de terminartelo, la sonrisa que se dibuja en tu rostro sabiendo que acabas de terminar una maravillosa historia, teniendo la certeza que has acabado uno de los mejores títulos de la historia de los videojuegos.
