"¡Fus ro dah!" No, no se trata de un sangre de dragón.
"¡Lok’tar!" ¿Un guerrero protección de nivel 80? No estamos en Azeroth.
"¡Por el poder de Grayskull!" ¿En serio? ¿No tienes nada mejor?
Déjalo, ya se me ocurrirá alguna forma de cómo empezar este post.
Vaya asco de imaginación. Creo que voy a despedirla ("Te he oído").
Dark Souls o cómo morir en el intento.
Un RPG que rescata la dureza de la vieja escuela. Un juego que premia a los pacientes y castiga a los confiados. Tardé noventa y siete horas en terminarlo. Y porque me descargué compré la guía oficial. Además, seguí al dedillo los video-tutoriales de youtubers como Floppy BCN y ForistaMeri (un auténtico gamer de los pies a la cabeza). Sin embargo, para conseguir todos los logros hay que completarlo varias veces.
Arranca con la profecía de una anciana sobre un no-muerto (¡Presente!), elegido para cumplir con su destino (coge tu escudo, te hará falta). Empecé siendo un caballero, aunque no tardé mucho en encontrar el guante de piromancia. Me convertí en una mezcla de lanzador de hechizos y luchador cuerpo a cuerpo (cuerpo a cuerpo, claramente lo que a mí más me gusta). Pero esto es muy serio. Soy el protector de la luz sagrada… (¿De qué me suena a mí esto?).


Un sobresaliente en todos los aspectos. Batallas épicas, modo cooperativo, duelos PvP, sistema de autoguardado (toda acción conlleva una reacción), objetos ocultos, cerca de un centenar de sets-armas… Pero destacaría la jugabilidad y sonido por encima de todo. A la altura de su antecesor Demon’s Souls. Una obra maestra de los juegos de rol en tercera persona. Disponible para Xbox, PS3 y PC.
¿Y tú? ¿A qué juegas? (Otra vez. ¿De qué cojones es esto?).